Por Miguel Ángel Villarino Arnábar
La marina tiene un barco, la aviación tiene un avión y según dijo don Jorge Carlos Hurtado en su informe del 7 de agosto, la política tiene un compromiso pero hasta el 2009. Después de pronunciar esta verdad incontrovertible, dar el anuncio número 2,684 de la cercana industrialización del Estado y recibir el apapacho de lideresas de colonia y otras especies igualmente tóxicas, nuestro gobernador dejó dispuesto el escenario para las comparecencias de su colaboradores ante los legisladores campechanos que, como se ha comprobado científicamente, sirven para dos cosas (aclaro que me refiero a las comparecencias). Pero bien dice el dicho: donde menos lo esperas salta el arquitecto.
Admito que la comparecencia de don Jorge Luís González Curi, nuestro secretario de Turismo que, dicho sea de paso, de tanto viajar a Europa ya podría jugar en cualquier equipo de fútbol (o de paxaques) de ese continente sin ocupar plaza de extranjero, la esperaba aburridona, ya saben, cosas como: “Según datos alentadores, la Entidad recibió del 15 al 25 de octubre de 2005 tres turistas más que Cancún a donde sólo llegó una tal Wilma”. Pero sorpresivamente, el arquitecto se quitó la máscara de prudencia y cordialidad y se vistió de cuero, piel y metal, carmín y charol.
Cuestionado respecto a los bajos salarios que recibe la mano de obra local en el complejo Campeche Playa, Marina, Golf & Spa Resort, en las costas de Champotón, el arquitecto respondió: “Si dicen que les pagan sueldos raquíticos, que renuncien”, y esto lo dijo “a punto del cólera”, es decir, a punto de contraer una infección intestinal aguda caracterizada por diarrea acuosa profusa, vómitos y entumecimiento de piernas, o al menos así lo escribió Victoria Heredia Chávez, reportera de El Sur.
Con calmita y nos amanecemos.
Todos saben de los sueldos de hambre que pagan a quienes laboran en lo que será Campeche Playa, Marina, Golf & Spa Resort y La Madre Que Lo Parió. Pero para esos trabajadores no es fácil renunciar e irse al albergue por una sencilla razón: habitan el Campeche real, el empobrecido y atrasado y retrechero, donde tienen que cuidar el empleo que les caiga, no importa que les mal paguen y maltraten, porque sólo así pueden medio mantener a sus familias. Y es natural que don Jorge Luís no conozca ese lugar remoto porque es uno de los cuatro o cinco habitantes de los abundantes y felices territorios de la Nueva Grandeza, delirio caciquil fundado hace diez años que lo ha enriquecido fabulosamente.
Después, don Jorge Luís afirmó “desconocer el asunto en cuestión, pues nunca nadie de los empleados ahí le han comentado algo” y aquí sí, aunque me duela, debo aceptar que la culpa es de mis paisanos champotoneros, porque bastaba buscar al arquitecto en alguna de las muchas capitales del mundo que frecuenta y exponerle el problema con mucho tacto. ¿Para qué?, pues para escuchar, en exclusiva y con meses de antelación, este sabio consejo: “Si les pagan sueldos raquíticos, renuncien”.
No sé qué le sucedió al arquitecto, pero me preocupa. Se suponía que el era la oveja cuerda de la familia.
¡Cuidado con Ortega!
Qué cosa tan más curiosa. El domingo 26 de agosto, Tribuna publicó unas declaraciones de Juan Camilo Mouriño Terrazo, jefe de la Oficina de la Presidencia de la República, en las que dijo estar a favor de la reforma al artículo 61 y que es “positivo que quien aspire a un cargo lo diga, sobre todo si esto le permitirá esforzarse por mayores beneficios al Estado.” Prendido de esa liana, aprovechó para destapar al arquitecto: “Por ejemplo, si Jorge Luis González Curi, al frente de la Secretaría de Turismo, canaliza esta aspiración por la gubernatura en mayor trabajo y esto lo empuja a entregar extraordinarias cuentas en materia turística en el Estado, no lo veo mal”.
Dos días después, el martes 28 de agosto, María Asunción Caballero May, presidenta del Comité Directivo Estatal panista M.M.N.E.O.C. (Mientras Mouriño No Envíe Otra Cartita), no descartó la posibilidad de que un ex priista encabece el proceso electoral del 2009 con la candidatura al Gobierno del Estado.
Si, como afirma Carlos Núñez, en el cochinero de la política no hay nada casual, las dos declaraciones de Mouriño tienen la intención de aprovechar la hipotética auto imposición de don Antonio… perdón, don Jorge Luís González Curi, como candidato del PRI a la gubernatura para llevar al PAN al otro aspirante fuerte del tricolor, el queridísimo Ortega, cuya sensibilidad, don de gentes, carisma, humildad, generosidad, capacidad, etc. lo tienen bien puesto en el ánimo y otras zonas políticamente erógenas de los campechanos.
Yo que don Jorge Luís lo pensaría mucho. Designarse candidato del PRI para las próximas elecciones sería, por decir lo menos, un despropósito si tomamos en cuenta los inmensos y variados recursos que el PAN tendrá a disposición y que, posiblemente, la lucha blanquiazul se verá fortalecida por una personalidad del grueso calibre de Carlos Felipe Ortega. ¡Aguas, arqui
jueves, 18 de junio de 2009
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