martes, 5 de mayo de 2009

Finalmente saqueando desde el Poder


Capitulo IX

El gobierno de Antonio González Curi empezó como un desastre: el Palacio tomado, el escándalo en el Congreso y nadie que lo reconociera.

De entrada, forzó a quienes lo apoyaron a firmar un documento en el que se desligaban de cualquier compromiso para darles empleo.

Furibundo y sin capacidad para negociar, Tony empezó a comprar adversarios. Sacó a los hermanos Ortegón de la primera fila de apoyo a Layda Sansores; compró a los taxistas con más placas; fortificó el palacio con los camiones de volteo de la CTM y nunca les cubrió sus honorarios.

Antonio estaba desesperado. Nadie lo respetaba y empezó a ceder posiciones para tratar de disminuir el disgusto contra su imposición, pero siempre terminaba sin cumplir y sólo se alió con Alberto Arceo Corcuera con quien emprendió negocios y más negocios, todos con cargo al erario.

Su gestión tuvo el signo del atropello, de la imposición y el más evidente fue la traición como la que propinó a Salomón Azar, cómplice del fraude que lo impuso como gobernador y al que casi envía a la cárcel usando a Víctor Collí y al Tribunal Superior de Justicia como su instrumento de venganza, sólo para darle gusto a Alberto Arceo Corcuera, al que revivió e hinchó de dinero.

Para que no hubiera peso sin invertir, llamó a Yussuf Amdani para convertirlo en su prestanombre y construyó naves industriales por todo el Estado con cargo al erario que él arrendaba junto con su hermano a varias empresas maquiladoras internacionales.

Con la empresa de su hermano Constructora Delmar, S.A. se dedicó a rellenar para construir un malecón cuyo valor real es imposible de evaluar debido a que el negocio lo hicieron redondo: facturaba la empresa los trabajos, rentaban los camiones para trasladar el material que sacaban de los terrenos de la misma empresa donde luego metían infraestructura para construir vivienda. Todo, claro, con recursos del gobierno del Estado para un solo beneficiario: él y su hermano Jorge Luis, el gran operador y auténtico poder tras el trono de su gobierno.

Visceral e iracundo, Jorge Luis gobernaba mientras Antonio golpeaba, gritaba, tiraba teléfonos y trataba de ganar un respeto que nadie le tenía y que hoy insiste en merecer al extremo de estar prácticamente desquiciado.

Mientras él se quejaba, trataba de hacerse popular, su hermano no perdía el tiempo y hacía más grande sus empresas:

Constructora Delmar de Campeche, S. A. de C. V.
Distribuidora y Armadora de Aluminio y Vidrio, S. A. de C. V.
Inmobiliaria y Constructora Campeche, S. A. de C. V.
Comercial Ah Kim Pech, S. A. de C. V.
Inmobiliaria y Arrendadora Campeche, S. A. de C. V.
Hotelera Buenaventura, S. A. de C. V. (Hotel Francis Drake)

Pero esas eran sólo las empresas visibles. Las de los prestanombres en la próxima entrega.

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