Enquistado en el presupuesto desde su origen, el periódico Tribuna nació como una concesión de gobierno entregada por Carlos Sansores Pérez a Alberto Arceo Corcuera y con ello lo erigió como el principal depredador del erario campechano.
Hijo de empresarios cuya fortuna se originó en alambiques clandestinos, Alberto Arceo Corcuera heredó lo peor de una familia que vivió por decenios en la ilegalidad y fincó su prestigio en la falsificación de licores, explotación de trabajadores, evasión fiscal y violaciones sanitarias.
Beto Arceo es famosos por sus bacanales en el Polvorín, una quinta en la que sometió a sus depravaciones no sólo a políticos sino también a meretrices y prostitutos con los que cohabitó durante lustros hasta que dejó el alcoholismo, al que agenció su vocación sodomita.
Hombre sin principios, Arceo finca sus traumas en un hijo al que considera un imbécil, otro al que le tiene absoluta desconfianza, una mujer gay que se casó con otro personaje de las mismas inclinaciones y con un cuñado que llegó a prisión por narcotráfico, cuando ese oficio apenas iniciaba en el país.
Conocido por su amor al dinero, Arceo no tiene familia, no tiene afectos, aunque privilegia las complicidades y, por supuesto, ha convertido a la evasión fiscal en el mejor de sus aliados.
Cómplices de siempre, los Arceo y los Sansores se han repartido el poder cuando han podido y sólo han padecido la traición de Antonio González Curi que derivó en un distanciamiento entre los Sansores y los Arceo, además de que la familia de “El Negro” ya no le significa ningún beneficio económico.
Los hermanos González Curi le rindieron pleitesía a los Arceo y, de nuevo, pusieron a su disposición el erario y les dieron el poder de saquearlo para hacer inversiones y negocios con el dinero de los campechanos, recursos que no sólo no regresaron sino que presumieron y exhibieron el haber sido enormemente influyentes y corruptos.
Alberto Arceo es un dipsómano controlado. Sabe que su frustración homosexual se libera cuando toma y por ello se alejó de la bebida y se acercó más a su mayor ambición: hacer dinero, sin concesiones, sin moral y sin límite.
Dos millones de pesos al mes, en dólares claro, es la cuota por la que la protección opera. Sin ese pago mensual, la facturación mensual de la publicidad no sirve para fingir honestidad, para fingir popularidad, para tratar de vender la idea de que se es honesto y buen gobernante. Sin embargo, la inversión ¿vale la pena? Pregúntele a Antonio González Curi y a su hermano Jorge Luis.
Campechano, ¿te interesa ver tu dinero haciendo más rico al más corrupto?, ¿no sería mejor que hayan más escuelas, más calles pavimentadas, más desarrollo para Campeche?
Si votas por el PRI tu dinero servirá para lo mismo y para que sepas que tanto da un presupuesto a los pies de un corrupto te daremos las direcciones para que vayas a ver cada predio de Alberto Arceo Corcuera y sus hijos, pero eso será más adelante.

No hay comentarios:
Publicar un comentario