Los multimillonarios del erario
En un país en el que se le rinde culto al dinero, muchos han caído en el canto de las sirenas y han privilegiado el conseguirlo sin importar el cómo. Los nombres de famosos se han consolidado más por lo que tienen que por lo que son y ese vacío acabó sacando a relucir el verdadero ser de esos personajes.
Tener dinero hoy ya no es símbolo de prestigio sino, en muchos casos, de sospecha y hasta certeza como el famoso “Chapo” Guzmán, ya enlistado en la más famosa del mundo, para vergüenza de los mexicanos.
En Campeche, por desgracia, también hay una lista que podría asustar a Forbes, sobre todo por el origen de las fortunas.
1. Víctor Santiago Pérez Aguilar, secretario de Finanzas del Gobierno del Estado desde 1997, se estima con una fortuna personal de 1,250 millones de pesos, logrados desde su ingreso a esa dependencia que ha manejado realmente como un coto de poder personal.
Pérez Aguilar ha amasado una fortuna de tal magnitud que ya es propietario del Hotel Hacienda Real en Ciudad del Carmen y socio de Antonio González Curi quien lo ha protegido en ese cargo y forma parte de su cuota de poder en el gobierno que lo sucedió.
Sus propiedades han crecido al extremo que hoy posee predios en Campeche, Yucatán y otras entidades del país.
Sus ingresos más considerables provienen de los contratos de obras y adquisiciones del gobierno estatal al recibir un diezmo que ha consolidado con empresas de prestanombres y con sus familiares más cercanos que son los únicos que abastecen al estado de bienes y servicios.
2. Antonio y Jorge Luis González Curi que juntos superan, por mucho a Pérez Aguilar, pero en lo personal Jorge Luis y Antonio tendrían más de 1,100 millones de pesos cada uno y eso que Jorge Luis fue secretario de Obras Públicas y alcalde de la ciudad, pero dilapidó y perdió buena parte de su fortuna porque nunca ha sido bueno para los negocios que no sean con dinero público.
Hoy, Jorge Luis sostiene su ritmo de vida gracias a una red de complicidades que armó con un grupo de constructores que le prestan su nombre y facturas y que para cumplir fingen que la maquinaria del Arqui, como le dicen, es propia.
Su latrocinio le ha permitido ser dueño de hoteles como el Francis Drake y Del Paseo y se le conocen empresas como:
Constructora Delmar de Campeche, S. A. de C. V.
Distribuidora y Armadora de Aluminio y Vidrio, S. A. de C. V.
Inmobiliaria y Constructora Campeche, S. A. de C. V.
Comercial Ah Kim Pech, S. A. de C. V.
Inmobiliaria y Arrendadora Campeche, S. A. de C. V.
Hotelera Buenaventura, S. A. d-e C. V. (Hotel Francis Drake)
Todas ellas crecidas y fortalecidas con el dinero del erario, pero también le sirven de pantalla para poder fingir que tiene ingresos, pero eso sí todos vía contratos del gobierno del Ëstado.
Las muestras de corrupción del Arqui están a la vista: su mansión de Prados, construida cuando era secretario de Obras Públicas del gobierno de Abelardo Carrillo Zavala y su participación en las otras empresas creadas en ese mismo tiempo y fortalecidas cuando fue alcalde.
Sin cargos públicos que alimentaran sus negocios, el Arqui quebró y estuvo a punto de perder todo cuando su hermano Antonio fue impuesto candidato del PRI a la gubernatura. En una sola exhibición pagó ese septiembre de 1997 todas sus deudas.
Antonio ha sido y es más cínico pues no se le conocen activos ni empresas y se atrevió a hacer pública una supuesta declaración voluntaria en la que confesó apenas tener 50 mil pesos, su casa hipotecada de la Av. Universidad y un automóvil Volkswagen, pero no dijo que la escuela de su hija en Monterrey le costaba más de esos 50 mil pesos, pero al mes.
Los hermanos han coincidido poco, pero sin duda en el saqueo ha estado su mayor vínculo y por ello su mayor fuente de ingresos hoy, después del erario campechano, llega a través de su prestanombre iraní Yussuf Amdani, responsable de la edificación de todas las maquiladoras en el sexenio tonista, a través del Grupo Karim´s y otras que administra Santiago Pérez Aguilar, y que en global le significan 600 millones de pesos, dinero que se ha robado al erario campechano.
De igual manera, los hermanitos son socios del Grupo Mall, del Hotel Plaza Campeche así como de un mal (centro comercial) edificado en Miami con sociedad con Alberto Arceo Corcuera, con quien ya tienen problemas debido a la voracidad de un socio que les ha reducido sus ingresos y ha tratado de quitarles su participación económica. Además, los hermanos recibirían una comisión por obras y compras de parte de Pérez Aguilar.
3. Alberto Arceo Corcuera, propietarios de los periódicos Tribuna y Crónica, el canal de Televisión Telemar, las radiodifusoras XEA y XERAC, entre otras, así como una larguísima lista de propiedades en Campeche, más de 90, compradas con el dinero robado a los campechanos. Sus más visibles bienes son los hoteles Plaza Campeche y uno más ubicado en la calle 10 por 57 del Centro Histórico.
Su fortuna se estima en México en más de mil millones en México y una fortuna similar en dólares, no cuantificable hasta ahora.
4. A una velocidad meteórica, Alejandro Moreno Cárdenas, conocido como “Alito”, despunta en tan solo cuatro años como poseedor de una fortuna superior a los 800 millones de pesos, recursos que ha acaparado gracias a una relación que fincó con Roberto Madrazo en sus épocas de aspirante a la presidencia de la República en el 2000 y que lo llevó a ser diputado federal y senador.
Sus ingresos inexplicables legalmente, se dice que provienen de gobernadores, de las prerrogativas que tuvo como líder juvenil del tricolor y del narcotráfico.
Se ostenta propietario de una casa de 20 millones de pesos en el malecón campechano, departamentos en la exclusiva zona de Polanco, en el DF; otros más en Cancún y en Torres de Cristal.
De igual forma es dueño del yate más caro de Campeche, posee automóviles Porsche, Ferrari, Mercedes, Audi y BMW y ostenta efectivo por decenas de millones de pesos.
Contrasta que poco antes de su meteórica carrera política vivía en una casa de Infonavit en Samulá que no tenía ni aire acondicionado ni calentador, se divorció de su esposa y perdió la patria potestad de su hijo argumentando ser insolvente y no tener recursos para mantener a su familia. Hoy, esa pobreza quedó atrás y crecerá si llega a gobernar el PRI Campeche otra vez.
Las demás familias campechanas como la Escalante, la Selem, Mouriño, Gómez del Rivero o Gordillo no pueden aparecer en esta relación debido a que ellos han logrado sus fortunas en el sector privado, generando empleos y bienes productivos y servicios para la entidad y han logrado consolidar sus empresas mediante el sudor y la honestidad del trabajo, cosa que ninguno de los otros conoce.