domingo, 26 de abril de 2009

Los inicios de la Corrupcion

Capitulo II

Enquistados y enamorados del poder desde los años 70´s, Jorge Luis González Curi inició su despegue político mientras su hermano Antonio sólo era un burócrata más en la Secretaría de Hacienda desde donde envidiaba el éxito de su consanguíneo. Ambos, se fijaron una sola meta que, a la postre, los enfrentaría ser gobernadores de Campeche porque ese sería su único medio para convertirse en gente rica, en gente respetable.
Así, los hermanos González Curi, Jorge Luis en especial, tuvo su primer cargo público gracias a su relación con Alvaro Arceo Corcuera y a Carlos Sansores Pérez, entonces protector del hoy asesor jurídico de Andrés Manuel López Obrador con quien fungió como secretario particular durante su gobierno de 1967 a 1973 y encumbrado políticamente durante la presidencia de Luis Echeverría y de José López Portillo.

Los González Curi, enemigos jurados de Rafael Rodríguez Barrera, quien los ignora en su gestión igual que Eugenio Echeverría Castellot, inician una seria de protestas contra el gobierno priísta federal que pretendía llevarse de Campeche la Administración Federal de Hacienda con sede en la capital campechana e inician una serie de movilizaciones apoyados por Alberto Arceo Corcuera, entonces su aliado, contra el gobierno de Echeverría Castellot.

Ese fue quizá el primer coqueteo de Jorge Luis contra el gobierno pero ya en esos días tenía la protección de sus amigos Alberto y Alvaro Arceo Corcuera y del cuñado de ambos, Ramón Espínola Toraya, quien ya fuera de la actividad política pública lo nombra Administrador General de Constructores Unidos de Campeche, S. A., 1977-1985.

Presidente del Consejo Coordinador Empresarial desde 1983 y hasta 1985, el Arqui parecía coquetear con la derecha panista y son en esos años cuando inicia sus primeras relaciones nacionales que le permiten tener acceso a círculos sociales distintos a los de Campeche y que más tarde trataría de usar para sus ambiciones políticas.

Con la decisión de que Abelardo Carrillo resultara el candidato del PRI y a la postre gobernador de 1985 a 1991, los hermanitos González reciben la oportunidad de colaborar en esa administración impulsados de nuevo por su amigo Alvaro Arceo Corcuera, uno de los coordinadores de la campaña del famoso Lalo.

Así, Jorge Luis se convierte en el secretario de Desarrollo Urbano, Comunicaciones y Obras Públicas el 1º de octubre de 1985, cargo que ocupa hasta el 11 de noviembre de 1988 cuando es destapado candidato a alcalde capitalino.

En esos días, su hermano Antonio fue su compañero de gabinete. Don Abelardo, como le decían, nombró a Antonio Coordinador del Comité para la Planeación del Desarrollo (Coplade), donde lo acompañaron destacadamente sus actuales alfiles, sobre todo Fernando Eutimio Ortega Bernés.

La presencia de Tony en el gabinete era de burlas. Ahí le nació el mote del “Tapir” por su protuberante nariz, apodo que alguna vez trastocó Sergio Leal Sosa, secretario particular del gobernador Carrillo Zavala, quien identificaba a Tony como el “Anteburro”, por sus constantes pifias y yerros en su encargo político.

Era otro sexenio de corrupción. Los mediodías hábiles para darle paso a las cervezas y al taco de chicharrón.

Pero lo mejor era ver a los dos hermanos compitiendo por los favores del famoso cantante popular encumbrado por Fidel Velázquez.

Ahí empezaron las complicidades, ahí empezaron las traiciones. Mientras Abelardo se divertía y Roberto Alcalá le proveía de drogas, alcohol, hombre y mujeres, los hermanos González apuñalaban y promovían sus aspiraciones hasta que en la lucha por la alcaldía campechana, el Arqui apuñaló a su protector de años antes Ramón Espínola Toraya y lo hizo a un lado de la candidatura para ser el primer regidor capitalino. Los negocios entre ambos, esos merecen una historia aparte.

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